aqui voy a ir recopilando cosas que encuentro por ahi y q me parece que os puedan interesar
y mas cosas que se ma vayan ocurriendo
espero que os guste

lunes, 13 de agosto de 2012

Cuentos Clásicos X: EL MOLINILLO DE LOS ENANOS COLORADOS

Había una vez, hace muchísimos años, dos hermanos que eran pescadores. Shiro, el mayor, tenía barcos grandes, redes nuevas y una hermosa casa. Jun, el menor, era pobre; sus redes eran viejas y, por más que trabajaba, no conseguía lo suficiente para comer. Una mañana, Jun salió a pescar en su pequeña barca. Después de todo un día de trabajo, no pudo pescar ni un solo pez. Por eso, fue a casa de su hermano y le dijo: "Shiro, he trabajado todo el día; pero no he pescado ni un solo pez. Préstame un poco de arroz para que comamos mi mujer y yo." Su hermano le cerró la puerta en las narices y gritó: "¡Déjame en paz! Así aprenderás a cuidar de tu familia...". El pobre Jun volvía muy triste a su casa. De pronto, en un recodo del sendero, encontró a un anciano de gran barba blanca. El anciano le dijo con voz muy dulce: "Jun, eres un buen hombre y por eso he venido a ayudarte. Los enanos colorados poseen un molinillo mágico. Vete a buscarlos y llévales este tarro de mermelada de cerezas. Como a ellos les gusta mucho, te lo cambiarán por el molinillo mágico." "¿Y para qué sirve ese molinillo?", preguntó Jun. "Si giras la manivela a la derecha y pides un deseo, te será concedido. Cuando quieras que el molinillo se detenga, debes decir: Gracias, molinillo, ya tengo suficiente. Luego, debes girar la manivela hacia la izquierda. Pero nunca dirás a nadie para qué sirve, ni cómo funciona el molinillo." El joven pescador dio las gracias al anciano y se dirigió a las tierras de los enanos colorados. El joven Jun llegó a tierra de los enanos colorados y todo sucedió como le había anunciado el anciano. El rey de los enanos colorados llamó a Jun y le dijo: "¿Qué quieres a cambio del tarro de mermelada?". "El molinillo", dijo Jun. Después de algunas discusiones, Jun consiguió hacerse con el molinillo mágico. A partir de aquel momento, cambió la vida de Jun. Primero, pidió al molinillo que le moliera una casa nueva; más tarde, una barca nueva y redes y comidas y dinero... Y cuando ya tenía suficiente de cada cosa que pedía, giraba la manivela hacia la izquierda y decía: Gracias, molinillo, ya tengo suficiente. El joven pescador se hizo muy rico y, como tenía buen corazón, repartía aquellas riquezas con todos sus vecinos. Cuando Shiro se enteró de la riqueza de su hermano, se puso verde de envidia y corrió a visitarle: "Querido hermano Jun, ¿cómo has conseguido tantas riquezas?". Jun recordaba lo que le había dicho el anciano; por eso, no le dijo nada. Desde aquel día, el malvado Shiro comenzó a espiar a su hermano para descubrir su secreto. Una noche espiaba por una ventana cuando vio que Jun cogía el molinillo y decía: "Molinillo, muéleme un poco de dinero. Quiero repartirlo con los pescadores que perdieron sus barcas en la tormenta...". El malvado Shiro se escondió para no ser descubierto, esperó a que su hermano saliera de casa, entró y robó el molinillo. Luego recogió algunas cosas y embarcó para lejanas tierras. Pasaron muchos días de travesía, sufrieron varias tormentas y se perdió parte del equipaje y toda la sal. Cierto día, Shiro notó que la comida estaba sosa. Por eso, se fue a su camarote, giró la manivela a la derecha y dijo: "Molinillo, muéleme un poco de sal." El molinillo comenzó a moler sal. Cuando ya tuvo bastante, Shiro exclamó: "Deja de moler, ya tengo suficiente sal". Pero el molinillo seguía moliendo. Shiro no sabía que debía girar hacia la izquierda para que se detuviera el molinillo. "¡Deja ya de moler sal, maldito molinillo!", gritaba Shiro. Pero el molinillo molía y molía. Primero, se llenó de sal el camarote; luego, la cubierta. Por último, el barco no pudo soportar tanto peso y se hundió. Y, como nadie ha girado la manivela hacia la izquierda, el molinillo sigue todavía moliendo sal en el fondo del mar. Por eso, dicen, sabe a sal el agua del mar.

martes, 24 de julio de 2012

Fallece Peces-Barba, uno de los padres de la Constitución

MADRID, 24 Jul. (EUROPA PRESS) - El jurista Gregorio Peces-Barba, ex presidente del Congreso de los Diputados con el PSOE y uno de los siete 'padres' de la Constitución, falleció a los 74 años en la mañana de este jueves en el Hospital Central de Asturias, en Oviedo, donde llevaba ingresado desde el pasado 16 de julio, debido a una insuficiencia renal complicada con una cardiaca, según confirmaron fuentes del Partido Socialista de Madrid. Su cuerpo será trasladado en las próximas horas a Madrid. Gregorio Peces-Barba Martínez nació en Madrid el 13 de enero de 1938 y, después de estudiar el Bachillerato en el Liceo Francés de esta ciudad, se matriculó en Derecho en la UCM, donde se licenció y se doctoró 'cum laude' con una tesis sobre el filósofo Jacques Maritain. Posteriormente, se licenció en Derecho Comparado en la Universidad de Estrasburgo (Francia) y, ya de vuelta en España, pasó a formar parte del desaparecido Tribunal de Orden Público (TOP), donde destacó por su defensa de los Derechos Humanos y del sistema democrático. En 1963, participó en la fundación de la revista 'Cuadernos para el diálogo' junto a su maestro, Joaquín Ruiz-Giménez. La publicación, que aglutinó las opiniones más dispares, nació con una clara vocación democrática y, con el paso del tiempo, se convirtió en referencia. Su actitud antifranquista le granjeó varios y poderosos enemigos en el seno del régimen, hasta tal punto que, en 1971, fue detenido e inhabilitado durante varios meses. Un año más tarde, inició su militancia en el Partido Socialista (PSOE), aún en la clandestinidad. Tras la muerte de Franco, el jurista se presentó a las primeras elecciones de la Democracia con el PSOE y obtuvo un sillón como diputado en el Congreso, formando parte de la comisión encargada de redactar la Constitución de 1978 en representación de este partido. 'PADRE' DE LA CONSTITUCIÓN De esta forma, Peces-Barba se convirtió en uno de los siete 'padres' de la Constitución Española, junto a Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, Gabriel Cisneros y José Pedro Pérez Llorca (UCD); Manuel Fraga Iribarne (AP), Jordi Solé Tura (PCE) y Miquel Roca (CiU). Tras las elecciones generales de 1982, en las que el PSOE obtuvo la mayoría absoluta, el jurista fue elegido presidente del Congreso con 338 votos a favor y ninguno en contra. Después de esta etapa, que se prolongó cuatro años, abandonó las Cortes y se dedicó a la enseñanza. Años más tarde, Peces-Barba definió aquella legislatura como una "auténtica revolución", en la que "se pusieron en marcha instituciones como el Defensor del Pueblo, se culminó el proceso autonómico y se colocó en su sitio a la Fuerzas Armadas", según dijo en 'EL PAÍS'. En 1989, fue nombrado presidente de la Comisión Gestora de la Universidad Carlos III de Madrid, que se pusó en marcha un año después y que ya cuenta con 40 titulaciones. Desde entonces, ocupó el puesto de rector y fue sucedido en 2007 por el estadista Daniel Peña. SU PAPEL COMO ALTO COMISIONADO En 2004, fue nombrado alto comisionado para la Atención a las Víctimas del Terrorismo, coincidiendo con el retorno al poder del PSOE, aunque su función, lejos de resultar sencilla, desató las críticas de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Según dijo, su relación con la asociación se resintió después de su segunda reunión con José Alcáraz, ex presidente del colectivo, quien se oponía frontalmente a las negociaciones entre el Gobierno y los terroristas de ETA para terminar con la banda a través del diálogo. "Hablamos del fin de la violencia, y yo dije que en ningún caso el Estado podría permitir que los condenados por delitos de sangre salieran a la calle, pero en relación con los demás, les dije: 'Ustedes tendrán que pensar que es lo que procede", añadió. La conversación se difundió y fue entonces cuando diversos sectores de la vida pública pidieron su dimisión. "Comprendí que ese señor [José Alcaraz] no era un interlocutor posible. Y luego me dijeron que grababa las conversaciones, un estilo poco adecuado", precisó. En febrero de 2006, anunció su marcha para después del verano, después de encauzar el Alto Comisionado, orientar los "principales problemas de las víctimas" y preparar una nueva Ley de Solidaridad. "Yo no estaba para hacer una gestión ordinaria", admitió el jurista. Sin embargo, después de su marcha, el Gobierno socialista eliminó el cargo de alto comisionado e integró sus competencias en la Dirección General para Víctimas del Terrorismo. Desde entonces, y hasta 2007, el jurista se dedicó a su labor como rector de la UC3M. LA FUNDACIÓN PECES-BARBA En 2009, pasó a dirigir el grupo de notables encargados de diseñar el programa del PSM de cara a las elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid y, durante esta etapa, compaginó este trabajo con la participación en diversas conferencias en calidad de experto. Asimismo, en marzo de ese mismo año, el jurista madrileño creó la fundación homónima Gregorio Peces-Barba con la intención, entre otros aspectos, de incentivar el trabajo de los profesores de Filosofía del Derecho y DD.HH. y fomentar los estudios sobre estas dos materias. Miembro de la Real Academia de Ciencias Políticas y Morales desde 1993, Peces-Barba recibió asimismo diversos galardones a lo largo de su carrera, entre los que destacan la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort (1986) y la Gran Cruz al Mérito Militar (1999).

viernes, 13 de julio de 2012

Cuentos Clásicos IX: EL GIGANTE EGOISTA

Todas las tardes, a la salida de la escuela, los niños se habían acostumbrado a ir a jugar al jardín del gigante. Era un jardín grande y hermoso, cubierto de verde y suave césped. Dispersas sobre la hierba brillaban bellas flores como estrellas, y había una docena de melocotones que, en primavera, se cubrían de delicados capullos rosados, y en otoño daban sabroso fruto. Los pájaros se posaban en los árboles y cantaban tan deliciosamente que los niños interrumpían sus juegos para escucharlos. -¡Qué felices somos aquí!- se gritaban unos a otros. Un día el gigante regresó. Había ido a visitar a su amigo, el ogro de Cornualles, y permaneció con él durante siete años. Transcurridos los siete años, había dicho todo lo que tenía que decir, pues su conversación era limitada, y decidió volver a su castillo. Al llegar vio a los niños jugando en el jardín. -¿Qué estáis haciendo aquí?- les gritó con voz agria. Y los niños salieron corriendo. -Mi jardín es mi jardín- dijo el gigante. -Ya es hora de que lo entendáis, y no voy a permitir que nadie mas que yo juegue en él. Entonces construyó un alto muro alrededor y puso este cartel: Prohibida la entrada. Los transgresores serán procesados judicialmente. Era un gigante muy egoísta. Los pobres niños no tenían ahora donde jugar. Trataron de hacerlo en la carretera, pero la carretera estaba llena de polvo y agudas piedras, y no les gustó. Se acostumbraron a vagar, una vez terminadas sus lecciones, alrededor del alto muro, para hablar del hermoso jardín que había al otro lado. -¡Que felices éramos allí!- se decían unos a otros. Entonces llegó la primavera y todo el país se llenó de capullos y pajaritos. Solo en el jardín del gigante egoísta continuaba el invierno. Los pájaros no se preocupaban de cantar en él desde que no había niños, y los árboles se olvidaban de florecer. Solo una bonita flor levantó su cabeza entre el césped, pero cuando vio el cartel se entristeció tanto, pensando en los niños, que se dejó caer otra vez en tierra y se echó a dormir. Los únicos complacidos eran la Nieve y el Hielo. -La primavera se ha olvidado de este jardín- gritaban. - Podremos vivir aquí durante todo el año. La Nieve cubrió todo el césped con su manto blanco y el Hielo pintó de plata todos los árboles. Entonces invitaron al viento del Norte a pasar una temporada con ellos, y el Viento aceptó. Llegó envuelto en pieles y aullaba todo el día por el jardín, derribando los capuchones de la chimeneas. -Este es un sitio delicioso- decía. -Tendremos que invitar al Granizo a visitarnos. Y llegó el Granizo. Cada día durante tres horas tocaba el tambor sobre el tejado del castillo, hasta que rompió la mayoría de las pizarras, y entonces se puso a dar vueltas alrededor del jardín corriendo lo más veloz que pudo. Vestía de gris y su aliento era como el hielo. -No puedo comprender como la primavera tarda tanto en llegar- decía el gigante egoísta, al asomarse a la ventana y ver su jardín blanco y frío. -¡Espero que este tiempo cambiará! Pero la primavera no llegó, y el verano tampoco. El otoño dio dorados frutos a todos los jardines, pero al jardín del gigante no le dio ninguno. -Es demasiado egoísta- se dijo. Así pues, siempre era invierno en casa del gigante, y el Viento del Norte, el Hielo, el Granizo y la Nieve danzaban entre los árboles. Una mañana el gigante yacía despierto en su cama, cuando oyó una música deliciosa. Sonaba tan dulcemente en sus oídos que creyó sería el rey de los músicos que pasaba por allí. En realidad solo era un jilguerillo que cantaba ante su ventana, pero hacía tanto tiempo que no oía cantar un pájaro en su jardín, que le pareció la música más bella del mundo. Entonces el Granizo dejó de bailar sobre su cabeza, el Viento del Norte dejó de rugir, y un delicado perfume llegó hasta él, a través de la ventana abierta. -Creo que, por fin, ha llegado la primavera- dijo el gigante; y saltando de la cama miró el exterior. ¿Qué es lo que vio? Vio un espectáculo maravilloso. Por una brecha abierta en el muro los niños habían penetrado en el jardín, habían subido a los árboles y estaban sentados en sus ramas. En todos los árboles que estaban al alcance de su vista, había un niño. Y los árboles se sentían tan dichosos de volver a tener consigo a los niños, que se habían cubierto de capullos y agitaban suavemente sus brazos sobre las cabezas de los pequeños. Los pájaros revoloteaban y parloteaban con deleite, y las flores reían irguiendo sus cabezas sobre el césped. Era una escena encantadora. Sólo en un rincón continuaba siendo invierno. Era el rincón más apartado del jardín, y allí se encontraba un niño muy pequeño. Tan pequeño era, no podía alcanzar las ramas del árbol, y daba vueltas a su alrededor llorando amargamente. El pobre árbol seguía aún cubierto de hielo y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía en torno a él. - ¡Sube, pequeño!- decía el árbol, y le tendía sus ramas tan bajo como podía; pero el niño era demasiado pequeño. El corazón del gigante se enterneció al contemplar ese espectáculo. -¡Qué egoísta he sido- se dijo. -Ahora comprendo por qué la primavera no ha venido hasta aquí. Voy a colocar al pobre pequeño sobre la copa del árbol, derribaré el muro y mi jardín será el parque de recreo de los niños para siempre. Estaba verdaderamente apenado por lo que había hecho. Se precipitó escaleras abajo, abrió la puerta principal con toda suavidad y salió al jardín. Pero los niños quedaron tan asustados cuando lo vieron, que huyeron corriendo, y en el jardín volvió a ser invierno. Sólo el niño pequeño no corrió, pues sus ojos estaban tan llenos de lágrimas, que no vio acercarse al gigante. Y el gigante se deslizó por su espalda, lo cogió cariñosamente en su mano y lo colocó sobre el árbol. El árbol floreció inmediatamente, los pájaros fueron a cantar en él, y el niño extendió sus bracitos, rodeó con ellos el cuello del gigante y le besó. Cuando los otros niños vieron que el gigante ya no era malo, volvieron corriendo y la primavera volvió con ellos. -Desde ahora, este es vuestro jardín, queridos niños- dijo el gigante, y cogiendo una gran hacha derribó el muro. Y cuando al mediodía pasó la gente, yendo al mercado, encontraron al gigante jugando con los niños en el más hermoso de los jardines que jamás habían visto. Durante todo el día estuvieron jugando y al atardecer fueron a despedirse del gigante. - Pero, ¿dónde está vuestro pequeño compañero, el niño que subí al árbol?- preguntó. El gigante era a este al que más quería, porque lo había besado. -No sabemos contestaron los niños- se ha marchado. -Debéis decirle que venga mañana sin falta- dijo el gigante. Pero los niños dijeron que no sabían donde vivía y nunca antes lo habían visto. El gigante se quedó muy triste. Todas las tardes, cuando terminaba la escuela, los niños iban y jugaban con el gigante. Pero al niño pequeño, que tanto quería el gigante, no se le volvió a ver. El gigante era muy bondadoso con todos los niños pero echaba de menos a su primer amiguito y a menudo hablaba de él. -¡Cuánto me gustaría verlo!- solía decir. Los años transcurrieron y el gigante envejeció mucho y cada vez estaba más débil. Ya no podía tomar parte en los juegos; sentado en un gran sillón veía jugar a los niños y admiraba su jardín. -Tengo muchas flores hermosas- decía, pero los niños son las flores más bellas. El Gigante Egoísta Oscar Wilde Una mañana invernal miró por la ventana, mientras se estaba vistiendo. Ya no detestaba el invierno, pues sabía que no es sino la primavera adormecida y el reposo de las flores. De pronto se frotó los ojos atónito y miró y remiró. Verdaderamente era una visión maravillosa. En el más alejado rincón del jardín había un árbol completamente cubierto de hermosos capullos blancos. Sus ramas eran doradas, frutos de plata colgaban de ellas y debajo, de pie, estaba el pequeño al que tanto quiso. El gigante corrió escaleras abajo con gran alegría y salió al jardín. Corrió precipitadamente por el césped y llegó cerca del niño. Cuando estuvo junto a él, su cara enrojeció de cólera y exclamó: - ¿Quién se atrevió a herirte?- Pues en las palmas de sus manos se veían las señales de dos clavos, y las mismas señales se veían en los piececitos. -¿Quién se ha atrevido a herirte?- gritó el gigante. -Dímelo para que pueda coger mi espada y matarle. -No- replicó el niño, pues estas son las heridas del amor. -¿Quién eres?- dijo el gigante; y un extraño temor lo invadió, haciéndole caer de rodillas ante el pequeño. Y el niño sonrió al gigante y le dijo: -Una vez me dejaste jugar en tu jardín, hoy vendrás conmigo a mi jardín, que es el Paraíso. Y cuando llegaron los niños aquella tarde, encontraron al gigante tendido, muerto, bajo el árbol, todo cubierto de capullos blancos. (Oscar Wilde).

martes, 19 de junio de 2012

Experta en Derecho Civil defiende la custodia compartida, aunque avisa de que su éxito depende de numerosas condiciones

MADRID, 13 Jun. (EUROPA PRESS) - La custodia compartida es "la situación más aconsejable para el menor", aunque su éxito depende de "numerosas condiciones que se requieren", según ha señalado la profesora agregada de Derecho Civil de la Universidad CEU San Pablo, Begoña Fernández González. El ministro de Justicia, Alberto Ruíz-Gallardón, se ha comprometido en el Congreso a presentar en seis meses una Ley nacional de Custodia Compartida, que priorice el derecho del menor por encima del de los padres, y donde sea el juez el que tenga la libertad de elegir el modelo que considere más conveniente para el niño, si la custodia compartida o la monoparental. Para la profesora Fernández González, "la custodia compartida puede resultar muy aconsejable para los menores en situaciones en las que ambos progenitores desarrollen tanto una aptitud suficiente para el cuidado y desarrollo del menor, como una actitud proclive y favorable a que los hijos comunes sigan manteniendo una relación afectiva con ambos". En este sentido, a su juicio, el cambio que ahora se propone desde el Gobierno "supone un pequeño avance respecto a la regulación vigente, que se concreta en la atribución de más poder decisorio al juez" y en la práctica, va a suponer unja mayor responsabilidad para los padres y para el propio Juez, quien debe "decidir qué es lo que más le conviene al menor". No obstante, la experta ha matizado que, "si se atiende a la mayoría de los casos", existen "numerosas condiciones" para una exitosa custodia compartida: muy bajo nivel de conflicto entre los progenitores, buena comunicación y cooperación entre ellos, residencias cercanas o geográficamente compatibles; rasgos de personalidad y carácter del hijo y los padres compatibles; edad del menor, que permita su adaptación, entre otras. En definitiva, "características de los progenitores como madurez personal y capacidad para separar el plano de la relación de pareja de sus roles como padres", ha concluido la experta.

lunes, 18 de junio de 2012

El CEU y la empresa Valora impartirán el próximo curso un título para formar padres y consultores familiares

MADRID, 14 Jun. (EUROPA PRESS) - El Instituto de Estudios CEU de la Familia y la empresa Valora impartirán a partir del próximo curso en la Universidad San Pablo CEU de Madrid el Título de Consultor Familiar que tiene como objetivo formar a padres, profesionales, docentes y estudiantes de todas las edades en los conocimientos para saber ayudar a las familias a que funcionen y resolver los problemas normales que surgen entre los miembros de las mismas. El curso será impartido a través de clases presenciales u online por los fundadores de Valora Familiy Consulting, Maravillas López y Andrés Valdés, que esperan que habilite como emprendedoras a mujeres de unos 40 años, madres y sin estudios universitarios y, por tanto, con un encaje laboral complicado. De esta forma, el título pone en valor la experiencia, ya sea profesional o personal, de la persona, como por ejemplo, la experiencia de una madre con sus hijos, abriendo así una posible salida profesional más en estos momentos en que tantas personas han perdido su empleo. El título se compone de dos partes, la primera de las cuales se estructura en cinco cursos que se pueden hacer de forma independiente y que estarán centrados en las diferentes etapas de edad de los hijos, los estudios y el matrimonio. Además, para conseguir el título de consultor familiar, los alumnos deberán completar una segunda fase en la que se capacita a la persona profesionalmente en esta materia. Los precios oscilan entre los 650 y 900 euros para el curso de experto familiar (primera fase) y entre los 1.000 y los 1.500 para el de consultor (segunda fase), dependiendo de si se realiza online o presencial, entre semana o en fin de semana. En total, la duración del curso alcanza las 290 horas. Según han explicado los impulsores de este curso, Maravillas López y Andrés Valdés, al final de la formación, el alumno estará capacitado para desarrollar conferencias y moderar coloquios sobre el tema de la familia; trabajar con pequeños grupos, asesorando y marcando planes de acción; y atender de forma profesional problemas familiares. Maravillas López, que ha asegurado que la consultoría familiar es una carrera pionera en España e incluso a nivel mundial, ha explicado que lo que diferencia este curso de otras escuelas de padres es que este proyecto trata de "formar a futuros formadores" para que después, estos puedan desempeñar su labor como consultores familiares en aldeas, pueblos, ciudades, colegios, parroquias, etcétera. No obstante, López y Valdés han precisado que ni en su trabajo en su consultoría familiar que lleva en marcha siete años ni en este curso pretenden orientar a las familias hacia un "estilo ideal" o "modelo" de familia sino que su objetivo es ayudar a obtener "el óptimo" de cada familia. Además, han explicado que aunque ellos como formadores tienen un conocimiento de la antropología cristiana, han remarcado que el curso y la ayuda de los formadores deberá servir para todo tipo de familia, sean cristianos, musulmanes, no creyentes, parejas casadas o no casadas. "Para ser buenos padres lo único que hay que saber hacer es querer a tus hijos y el 'querer' es universal", ha destacado Valdés, al tiempo que ha subrayado que, para que una persona sea feliz le debe "apasionar su familia" en un guiño al lema bajo el que se presenta este curso '¿Te apasiona la familia?'.

Astiazarán cierra una reflexión en la CEU sobre la problemática de la deuda del fútbol español

MADRID, 14 Jun. (EUROPA PRESS) - El presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), José Luis Astiazarán, ha cerrado con una serie de reflexiones sobre la problemática de la deuda del fútbol español un estudio elaborado por un equipo de investigación, en un acto donde también han participado magistrados, profesores de universidad y abogados. Este equipo de investigación --que recibe el nombre de Dictum-CEU-- propone una regulación específica para abordar los problemas fiscales por los que atraviesan los clubes de Primera y Segunda división. Una de las soluciones pasaría por introducir una serie de medidas preventivas de control económico que dependería de un hipotético organismo supervisor. Dicho organismo supervisor debería prever "una solución extrajudicial de la insolvencia de las entidades deportivas y que, en caso de concurso de acreedores, tenga en cuenta las especialidades de los clubes tanto en la coordinación del juez con el órgano de supervisión, como en el acceso a la administración concursal de las SAD y que delimite el privilegio salarial de los jugadores", según recoge en el informe.

miércoles, 13 de junio de 2012

Cuentos Clásicos VIII: EL GATO CON BOTAS

Érase una vez un viejo molinero que tenía tres hijos. Acercándose la hora de su muerte hizo llamar a sus tres hijos. "Mirad, quiero repartiros lo poco que tengo antes de morirme". Al mayor le dejó el molino, al mediano le dejó el burro y al más pequeñito le dejó lo último que le quedaba, el gato. Dicho esto, el padre murió. Mientras los dos hermanos mayores se dedicaron a explotar su herencia, el más pequeo cogió unas de las botas que tenía su padre, se las puso al gato y ambos se fueron a recorrer el mundo. En el camino se sentaron a descansar bajo la sombra de un árbol. Mientras el amo dormía, el gato le quitó una de las bolsas que tenía el amo, la llenó de hierba y dejó la bolsa abierta. En ese momento se acercó un conejo impresionado por el color verde de esa hierba y se metió dentro de la bolsa. El gato tiró de la cuerda que le rodeaba y el conejo quedó atrapado en la bolsa. Se hecho la bolsa a cuestas y se dirigió hacia palacio para entregársela al rey. Vengo de parte de mi amo, el marqués Carrabás, que le manda este obsequio. El rey muy agradecido aceptó la ofrenda. Pasaron los días y el gato seguía mandándole regalos al rey de parte de su amo. Un día, el rey decidió hacer una fiesta en palacio y el gato con botas se enteró de ella y pronto se le ocurrió una idea. "¡Amo, Amo! Sé cómo podemos mejorar nuestras vidas. Tú solo sigue mis instrucciones." El amo no entendía muy bien lo que el gato le pedía, pero no tenía nada que perder, así que aceptó. "¡Rápido, Amo! Quítese la ropa y métase en el río." Se acercaban carruajes reales, era el rey y su hija. En el momento que se acercaban el gato chilló: "¡Socorro! ¡Socorro! ¡El marqués Carrabás se ahoga! ¡Ayuda!". El rey atraído por los chillidos del gato se acercó a ver lo que pasaba. La princesa se quedó asombrada de la belleza del marqués. Se vistió el marqués y se subió a la carroza. El gato con botas, adelantándose siempre a las cosas, corrió a los campos del pueblo y pidió a los del pueblo que dijeran al rey que las campos eran del marqués y así ocurrió. Lo único que le falta a mi amo -dijo el gato- es un castillo, así que se acordó del castillo del ogro y decidió acercarse a hablar con él. "¡Señor Ogro!, me he enterado de los poderes que usted tiene, pero yo no me lo creo así que he venido a ver si es verdad." El ogro enfurecido de la incredulidad del gato, cogió aire y ¡zás! se convirtió en un feroz león. "Muy bien, -dijo el gato- pero eso era fácil, porque tú eres un ogro, casi tan grande como un león. Pero, ¿a que no puedes convertirte en algo pequeño? En una mosca, no, mejor en un ratón, ¿puedes? El ogro sopló y se convirtió en un pequeño ratón y antes de que se diera cuenta ¡zás! el gato se abalanzó sobre él y se lo comió. En ese instante sintió pasar las carrozas y salió a la puerta chillando: "¡Amo, Amo! Vamos, entrad." El rey quedó maravillado de todas las posesiones del marqués y le propuso que se casara con su hija y compartieran reinos. Él aceptó y desde entonces tanto el gato como el marqués vivieron felices y comieron perdices.
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